Rotura de menisco
¿Qué es?
Los meniscos son estructuras de cartílago situadas entre el fémur y la tibia que actúan como amortiguadores y estabilizadores de la rodilla. Una rotura meniscal ocurre cuando uno de estos se desgarra, ya sea por un traumatismo o por desgaste progresivo.
Causas y factores de riesgo
- Giros bruscos o torsiones de rodilla (frecuente en deportes como fútbol, pádel o esquí)
- Traumatismos directos
- Degeneración por la edad o sobreuso articular
- Desalineaciones o alteraciones previas en la rodilla
- Actividades laborales con sobrecarga de rodillas
Síntomas comunes
- Dolor localizado (cara interna o externa de la rodilla)
- Hinchazón o derrame articular
- Dificultad para flexionar o extender completamente la rodilla
- Sensación de bloqueo o chasquido al moverla
- Inestabilidad o inseguridad al caminar o bajar escaleras
Diagnóstico
- Historia clínica y exploración (test de McMurray, Apley…)
- Resonancia magnética (RMN): prueba más precisa para confirmar la lesión y valorar el estado del menisco y otras estructuras
Opciones de tratamiento
Tratamiento conservador (lesiones pequeñas o degenerativas):
- Fisioterapia y ejercicios específicos
- Antiinflamatorios o terapia biológica (ácido hialurónico, PRP)
- Modificación de actividad física
Tratamiento quirúrgico (lesiones mecánicas o en pacientes jóvenes/deportistas):
- Artroscopia de rodilla
- Meniscectomía parcial: se retira solo la parte dañada
- Sutura meniscal: en lesiones que pueden cicatrizar, para preservar el menisco
Recuperación y rehabilitación
- En meniscectomía: marcha inmediata, recuperación funcional en 3–6 semanas
- En sutura meniscal: inmovilización parcial, carga progresiva, recuperación en 2–3 meses
- Fisioterapia específica para recuperar movilidad, fuerza y propiocepción
Prevención
- Fortalecimiento muscular (especialmente cuádriceps e isquiotibiales)
- Técnica adecuada en deportes
- Evitar giros forzados con el pie fijo
- Mantener un peso adecuado
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